Durante la última década se ha visto una creciente demanda estudiantil hacia las instituciones que ya impartían esta carrera, así como la creación de nuevas instituciones para cubrir dicha demanda; al mismo tiempo se van abriendo nuevos espacios con el fin de cubrir la demanda de servicios de rehabilitación (se calcula que cerca de 30 millones de personas requieren atención por parte de terapeutas físicos, ocupacionales, de audición y lenguaje, y por supuesto, de médicos en rehabilitación), siendo, la mayoría de las veces, requeridos de manera prolongada (periodos que pueden ir de meses hasta años).
Hoy en 2011 empieza la segunda década del segundo milenio, pareciera que la rehabilitación en México empieza a salir del rezago de medio siglo en que se encontraba al inicio de la década pasada (en lo referente a garantizar la cobertura de servicios, así como la oferta académica para acceder a cursos de grado y post-grado), sin embargo, siendo recién egresado y habiendo sido estudiante durante la "revolución" gestada en la década del 00, me pregunto si el rumbo es el correcto, o simplemente, el gremio está tan desesperado en salir del rezago antes mencionado, que en la pugna por alcanzar al resto de los países se están copiando modelos y sistemas sin revisarlos previamente, sin buscar adaptarlos a la realidad de este país, y aún peor, copiando los errores propios de dichos sistemas.
Y es aquí donde pretendo que esta página sea distinta al resto, porque no será solo un foro para discutir la utilidad o no de las distintas técnicas existentes, sino también un espacio para analizar el contexto político-social-económico en el que nos tenemos que desenvolver como profesionales de la salud, porque rehabilitación es la re-adaptación del individuo a su medio social, más allá de los centros de rehabilitación, más allá de los límites de un TENS o una pelota sueca; un medio que a mi parecer, ha pasado desapercibido a muchos colegas, y peor aún, pasa desapercibido de quienes manejan los programas educativos y los programas de atención comunitaria.
Por eso quiero que la primera entrada sea un fragmento de un capítulo que encontré en un libro (el cuál encontré por casualidad en una librería de lo viejo en el centro de la ciudad). El libro en cuestión se titula Crisis, salud, enfermedad y práctica médica; fue escrito por el Dr en sociología Raúl Rojas Soriano; el libro data de 1990, sin embargo, en un entorno político y económico de inmovilidad, donde la palabra crisis se ha convertido en el pan nuestro de cada día, me parece que muchos de los principios e ideas que expone son aún válidos, pero la mejor opinión la tienen ustedes.
“…A medida que las sociedades se modernizan y aumenta la esperanza de vida de la población se observa una mayor presencia de enfermedades crónico-degenerativas que pueden originar situaciones invalidantes en el individuo. Las clases sociales con pocos recursos tienen menos oportunidades de controlar o evitar, mediante un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, diversas patologías que pueden dejar secuelas incapacitantes.
En el análisis de las causas de invalidez tiene, por lo tanto, que tomarse en cuenta el contexto social en que viven y trabajan los individuos. Asimismo, la búsqueda de soluciones al problema de invalidez debe considerar los aspectos sociales del enfermo, aún cuando los procesos rehabilitatorios se enmarquen dentro de la práctica médica individualista y hospitalaria. Sin duda, un tratamiento oportuno y en las mejores condiciones dependerá en gran medida del nivel socioeconómico de la familia. No basta para ello que el trabajador y sus dependientes se encuentren asegurados por el IMSS, ISSSTE u otra institución de seguridad social para garantizar por este solo hecho que tendrán todas las facilidades para lograr una atención oportuna y de excelente calidad. Habría que tomar en cuenta la demanda de los servicios de rehabilitación que cada vez atienden un mayor número de pacientes con los mismos recursos. A esto debe sumarse el hecho de que el traslado del enfermo a la unidad médica implica gastos y distraer a familiares para acompañar al paciente. Mayores dificultades enfrentan los trabajadores que carecen de seguridad social para lograr un tratamiento oportuno a fin de evitar secuelas incapacitantes.
Dentro del margen de acción que le permiten los intereses de la clase capitalista, el estado mexicano ha buscado responder al problema de la invalidez a fin de seguir legitimándose ante la población. Esto condujo a la creación en 1952 de la Dirección General de Rehabilitación dependiente de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia. En el IMSS se crea años más tarde la Subjefatura de Medicina de Rehabilitación con el propósito de responder a las exigencias que en este campo plantea la clase productiva del país. Sin embargo, ambas dependencias desaparecieron así como la materia de medicina de rehabilitación que se incorporó al curriculum de la Facultad de Medicina de la UNAM en 1969 a solicitud de uno de los pioneros en la rehabilitación en México, el doctor Luis Guillermo Ibarra…
…El doctor Ibarra es socio fundador de la Sociedad Mexicana de Medicina Física y Rehabilitación y actualmente funge como director del Instituto Nacional de Ortopedia* y es presidente de la Asociación Médica Latinoamericana de Rehabilitación (AMLAR)…
…He aquí sus palabras expuestas en ese curso**: “La atención a la salud, la rehabilitación de los inválidos se enmarcan en las acciones de la sociedad, de ahí la importancia de tomar en cuenta los aspectos sociológicos y psicológicos. Los inválidos se convierten en un problema familiar y social. No son los médicos ni los sistemas de salud los que se preocupan por los inválidos en un primer momento, sino sus familiares y los maestros de las escuelas que buscan ayudar a los desechos de los médicos como son los ciegos y los sordos. Pasa mucho tiempo para que se interesen los médicos por la rehabilitación”.
En opinión del doctor Ibarra, la desaparición de la Dirección General de Rehabilitación de la SSA motivó cierto atraso en las acciones de rehabilitación. Los servicios actuales no tienen todo el personal y equipo requerido. Faltan servicios de rehabilitación en muchos lugares. Falta planeación y existen acciones desarticuladas en el sector salud. No se forman médicos especialistas en rehabilitación en ningún estado de la República, solo en la Facultad de Medicina de la UNAM, cuyo posgrado se imparte en el IMSS, ISSSTE y DIF en el distrito federal. Existe incomprensión hacia esta área de la medicina, comenta el doctor Ibarra.
Al pasar las diapositivas que muestran los tres niveles de atención de la invalidez que presentó a las autoridades del sector salud, el doctor Ibarra muestra su inquietud y esperanza: “A ve si hay voluntad política para desarrollar este programa”. Las repercusiones de la invalidez, de acuerdo con dicho especialista, se presentan en 3 niveles: 1) en el individuo, en el que se manifiesta: dependencia, desajuste social, indigencia y discriminación; 2) en la familia, en la que se da desajuste emocional, sobrecarga económica y desintegración (el 70% de las familias de los inválidos están desintegradas), y 3) a nivel de la sociedad, donde se observa marginación, incremento de dependientes, desempleo, subempleo y pérdida económica…
…Puede afirmarse, por lo tanto, que la mayoría de los inválidos no tiene acceso a los servicios de terapia física y ocupacional, de lenguaje, así como de adaptación de prótesis, ortesis, psicoterapia, orientación y entrenamiento vocacional ya que por un lado, los servicios públicos son escasos y, por el otro, la falta de recursos económicos y el ambiente sociocultural deteriorado en que vive la mayoría de los inválidos dificulta o impide su proceso de rehabilitación. Esto representa un verdadero obstáculo para que pueda proporcionarse una rehabilitación integral al individuo inválido.
La discriminación hacia quienes sufren alguna incapacidad o limitación física o mental es, sin duda, producto de las leyes sociales que imperan en nuestra sociedad capitalista. La lógica del capital se impone. Para lograr la máxima ganancia se requiere fuerza de trabajo en “condiciones óptimas de salud” a fin de evitar gastos innecesarios. Con un creciente ejército industrial de reserva a disposición del capital, éste puede escoger a los más aptos discriminando a quienes sufren de alguna invalidez. Aunado a esto se observa la presencia de prejuicios y discriminación en los diversos sectores de la sociedad hacia el inválido, cerrándole las puertas para que logre su rehabilitación social. Tal hecho muestra la existencia de un medio social invalidante que resulta muchas veces más difícil de sobrellevar que la misma limitación física o mental que se padece.
Las condiciones de trabajo y de vida deterioradas por la crisis que vive el país, la falta de una cultura médica entre la población y la prevalencia de una medicina biologista orientada a la práctica médica curativa e individualista ha dificultado el desarrollo de acciones para la prevención de la invalidez. Pero el problema no termina ahí. Cuando las invalideces se presentan, los procesos de rehabilitación dependerán de diversas situaciones sociales, familiares e institucionales, por ejemplo, la existencia de servicios de medicina de rehabilitación en el lugar de residencia; el nivel de concientización de la familia y del enfermo para acudir a las unidades médicas para un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno; posibilidades económicas y sociales para poder atender al enfermo (gastos de traslado y participación de familiares en el proceso de rehabilitación, etcétera); tipo de relación que se establece entre el equipo de salud y el paciente y sus familiares, lo cual influye en el seguimiento adecuado del tipo de terapia que se prescribe, etcétera…
…Se podrá aspirar, sin duda, a una sociedad con menos inválidos y a una mejor atención para quienes padecen de alguna limitación física y mental cuando cambien las relaciones sociales dominadas por los intereses capitalistas y se construya una sociedad en la que el individuo se realice como ser humano y no sea ya explotado…”
*Hoy Instituto Nacional de Rehabilitación
**Curso-taller sobre “Sociología Médica. Investigación en Rehabilitación”. 6-10 de Febrero de 1989.
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